30 de setembre de 2013

Uzbequistán, dinero, dinero, dinero...

1,2,3...800,801... lo primero que hace uno al llegar a Uzbequistán es contar, contar la enorme cantidad de billetes de Som uzbekos que te dan por un dólar. El cambio en el mercado negro ofrece tasas de cambio mejores cómo no, que en los bancos. El problema, que el billete más grande es de 1000 Som que equivalen a 0,33 €! con lo que una pequeña cantidad de euros se convierte rápidamente en montones de papel!




La maniobra de cambio en el mercado negro no es complicada. Por el bazar, gente con bolsas de supermercado llenas de fajos de billetes te ofrecen cambio, negociar el cambio y retirarse a una tienda para contar... que suele ser lo más pesado.
Tashkent, la capital de Uzbequistán a la que llegamos en un rápido viaje de dos horas desde Shymkent en Kazahastán, es una ciudad de grandes contrastes. El barrio antiguo uzbeco con sus bazares, gente por todas partes, callejuelas y casas de adobe y el centro, una mezcla de arquitectura soviética y del nuevo gobierno uzbeco, con edificios magníficos, amplias y arboladas avenidas vacías de gente, una ciudad muy bien comunicada por metro. Un metro con unas estaciones espectaculares, donde está prohibido hacer fotos, ya que además de metro, los túneles forman parte de un enorme bunker antinuclear... ¿Quién querrá atacar Uzbequistán con armas nucleares? Nosotros hemos conseguido hacer una foto a escondidas...
















Grandes parques con grandes árboles y grandes extensiones de césped, demasiado quizás para tratarse de un país semidesértico... y nadie en ellos, sólo algunas cigüeñas, que pasean por el césped.


Una ciudad tomada por la policía, no hay esquina sin ella, registros al entrar en el metro, control de pasaportes y del comprobante de registro de alojamiento. Un engorroso sistema de registro que te obliga a llevar contigo el certificado conforme estás alojado en un hotel y que debes guardar hasta salir del país, para justificar que todos los días que has permanecido en el país has estado alojado. Sin embargo, más que sentirte acosado, como turista, te sientes completamente seguro. Otra cosa, quizás, es el convivir siempre con ello...
El gran bazar lleno de gente, ropa, frutas, verduras y pan dispuestos en antiguos carritos de bebés, que le dan un aspecto extraño, además de los puestos y de los chiringuitos de comida, donde hemos probar diferentes platos, morcilla de arroz y cordero y pasta con carne de caballo...













Un complejo de Mezquita y madrasa de espectaculares cúpulas y minaretes, nos servirá de introducción a la arquitectura que iremos encontrando por todo el país. Quince días en los que iremos de norte a sur para dirigirnos luego hacia el oeste y cruzar la frontera por el paso desde Khiva hacia Turkmenistan.






Finalmente dejamos Tashkent, última parada de espera para un visado, el de Turkmenistán. ¡Síííí! nuestro último visado! Tras un mes y medio de gestiones varias, papeles a embajadas, mails, consultas en foros, etc., por fin tenemos todos los visados!

1 comentari:

Anònim ha dit...

Us heu trobat en Chigrinski ?. No se de quin -istan era pero com els fareu tots. Ens ajudeu a situar paisos al mapa. Petonassos als dos.
Ernest.